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miércoles, 6 de junio de 2012

EL IBI COMO PRIVILEGIO


Con esta reflexión me dirijo especialmente a la iglesia católica, porque estando exenta del IBI, es, después del Estado, la mayor propietaria de inmuebles en España. Es más, si se tasara su patrimonio, nos llevaríamos la sorpresa de encontrarnos con la mayor propietaria de bienes inmuebles del mundo. No tendríamos estómago para digerir la traducción monetaria de ese ingente patrimonio, del que es custodio y máximo administrador el Jefe y Soberano del Estado Vaticano, Benedicto XVI. Dado que el papa, a partir de Inocencio III (1161-1216), se autodenomina Vicario de Cristo, hago una primera y fundamental pregunta, antes de hablar del IBI: en el mensaje hablado y vivido de Jesús de Nazareth ¿entra que sus discípulos acumulen propiedades y tesoros? Algunos, con cinismo, aducen que esas propiedades son patrimonio de la humanidad, pero sabemos que el Vaticano y su Soberano Jefe de Estado es el auténtico dueño de las escrituras de propiedad. Sólo el papa puede enajenar, comprar, ceder, donar propiedades de la iglesia católica y, en su ámbito diocesano, también los obispos, aunque con la licencia papal. Es decir, la iglesia católica es propietaria de un inmenso patrimonio inmueble, además de un tesoro incalculable en obras de arte, oro, joyas y piedras preciosas, también es cierto que tiene considerables paquetes de acciones en muchas multinacionales y bancos. Sin embargo, el mensaje de Jesús de Nazareth, de quien el papa se autonomina Vicario, rechaza no sólo la ambición de poder y la acumulación de riquezas; sino considera que la propiedad privada puede ser un motivo de desigualdad e injusticia entre los seres humanos. Jesús no rechaza toda propiedad privada; pero sí rechaza la acumulación de propiedades y riquezas porque atenta contra la fundamental igualdad y contra el amor fraterno. Lo que con seguridad sabemos del Maestro de Nazareth es que propuso un sistema de vida, un paradigma, basado en la igualdad esencial de todos como hermanos bajo el amor de un único Padre Dios. Jesús rechazó de plano el paradigma capitalista que clasifica a las personas. Sin embargo, el papado y los obispos, se obsesionaron, desde muy pronto, por acumular propiedades y riquezas. No sólo han levantado grandes templos, sino que, para mayor traición a Jesús, han construido lujosísimos palacios papales y episcopales, castillos, residencias nobiliarias etc. No creo que nadie niegue que, en este punto, la praxis católica y el mensaje de Jesús se parecen lo que un huevo a una castaña. En efecto, la iglesia católica no debería pagar el IBI, porque no debería tener propiedades, siendo fiel al que dicen que es su Maestro. Quiero también responder a periodistas como Isabel Durán o Alfonso Rojo, a abogadas como Monse Suárez o a presidentas como Esperanza Aguirre que eximen del IBI a la iglesia católica por su gran obra social. Les recuerdo que la obra social, y no la especulación teológica, es el núcleo del mensaje evangélico. La acción social es la razón de ser y el gran deber gratuito de la comunidad cristiana, y por ello no se cobra ni directa ni indirectamente. Den gratis lo que gratis recibieron, dijo Jesús. Añado algo más: conozco a cristianos que han adoptado a indigentes, haciéndose cargo de su digno bienestar ¿Hay que pedir para ellos la exención del IBI? Esas personas, cristianas prácticas, jamás lo pedirían, más aún, se cuidan de que la mano derecha no sepa lo que hace la izquierda. Si me dan licencia para terminar con humor, aconsejo a las víctimas de esta crisis que construyan capillas, mezquitas o sinagogas en sus casas y, luego, que pidan exención del IBI… Dado que la iglesia católica es la propietaria de sus inmuebles, debe pagar el IBI. ¡Lo cristiano sería enajenar todos sus bienes a favor de los pobres! Pero esto, el papa y los obispos dicen que es demagógico y utópico…